Miércoles 6 de mayo: De las alturas del Atomium al corazón de Europa
By Sandrine and Yolanda from Brussels
Hoy ha sido, sin duda, uno de los días más esperados de nuestro viaje: la visita al Parlamento Europeo y nuestra recepción privada con el eurodiputado Raúl de la Hoz. Pero antes de sumergirnos en la política comunitaria, Bruselas nos tenía preparadas unas cuantas aventuras.
Tras un desayuno completísimo en el albergue —donde no han faltado los huevos duros, cereales, embutidos y fruta para cargar pilas—, nos hemos desplazado en tranvía hasta e Atomium, el gran icono belga. A pesar de que la niebla y la lluvia nos han acompañado, subir a la esfera más alta para contemplar las vistas panorámicas de la ciudad ha sido una experiencia única.
Lo que más ha fascinado a los alumnos no han sido solo las vistas o las exposiciones históricas, sino el increíble juego de luces y música de los ascensores y las esferas. Entre luces de colores y sonidos envolventes, por unos momentos nos hemos sentido como si estuviéramos viajando en una auténtica nave espacial; un detalle que ha dejado a los chicos entusiasmados.
Al bajar de las nubes, hemos vuelto a poner los pies en la tierra, aunque en una tierra un poco más pequeña. En el parque Mini-Europe, hemos realizado un viaje "exprés" por las principales capitales del continente. Hemos paseado por París, Ámsterdam y hasta Venecia y Sevilla. Ha sido el aperitivo perfecto antes de nuestra gran cita en el Parlamento.
Elegancia, protocolo y algún que oto "despiste"
Tras una comida rápida en las instalaciones de Mini-Europe, pusimos rumbo al plato fuerte del día. Teníamos una cita puntual a las 16:10 en el Parlamento Europeo, donde nos esperaba Ana, la secretaria del eurodiputado Raúl de la Hoz.
Para una ocasión tan especial, los alumnos se prepararon a conciencia: todos se pusieron sus polos rojos de Erasmus. Hay que decir que estaban guapísimos; el rojo les favorecía muchísimo y daba una imagen de grupo cohesionado y profesional que llamaba la atención de todo el que pasaba.
Sin embargo, como parece ser tradición en nuestras entradas a edificios oficiales, el protocolo nos puso a prueba. A pesar de estar correctamente registrados, la máquina no reconocía nuestros DNI por un bug del sistema, así que los servicios de seguridad tuvieron que realizar las acreditaciones individuales una por una.
Mientras esperábamos pacientemente a que el sistema informático se rindiera ante nuestra presencia, el destino quiso que tuviéramos un pequeño "momento café". Uno de nuestros alumnos, en un alarde de confianza, intentó dejar su mochila en una mesa donde no cabía ni un alfiler... con la mala suerte de derramar un café olvidado por todo el suelo. Le tocó demostrar sus habilidades de limpieza "en directo", armado con pañuelos de papel y mucha voluntad, para subsanar el pequeño desastre bajo la mirada atenta de sus compañeros. ¡Un poco de humildad antes de entrar en las altas esferas nunca viene mal!
Encuentro en las altas esferas: De tú a tú con la democracia
Puntual y con una sonrisa, Ana, la secretaria del eurodiputado Raúl de la Hoz, nos guio por los pasillos del poder europeo hasta una impresionante sala de reuniones. Allí, nuestros alumnos tomaron asiento alrededor de una gran mesa ovalada, esperando con una mezcla de respeto y nerviosismo.
La cercanía marcó el encuentro desde el primer segundo. Cuando Sandrine se dirigió a él de "usted", Raúl de la Hoz, con total naturalidad, pidió que le tuteáramos. Esa barrera rota dio paso a una charla magistral donde explicó su labor diaria, respondiendo casi sin querer a muchas de las dudas que los chicos traían anotadas.
Un debate con altura de miras
Las preguntas de nuestros alumnos no fueron precisamente fáciles, ¡y así se lo hizo saber el eurodiputado entre risas!:
Paula rompió el hielo preguntando si alguna vez todos los eurodiputados se ponían de acuerdo. Raúl, con un gesto cariñoso al saber que se llamaba como su hija, le explicó la importancia del consenso.
Dani lanzó una pregunta profunda: "¿Qué objetivo quiere lograr antes de terminar su mandato?". Una cuestión que le hizo reflexionar y que demostró la madurez de nuestro grupo.
Óscar, barriendo para casa, puso sobre la mesa el tema de los transportes, la falta de trenes en Soria y el reto de la despoblación.
Finalmente, Mencía le hizo entrega de un detalle muy especial: un cómic sobre la historia de El Burgo de Osma, para que siempre nos recuerde.
Un guía de excepción
Lo que iba a ser una charla se convirtió en un recorrido exclusivo. El propio Raúl de la Hoz nos acompañó por el Parlamento, presentándonos a colegas de otros países y a políticos conocidos, como el presidente de Aragón, Jorge Azcón, que también se encontraba por allí o Hana Jalloul Muro, diputada del Parlamento Europeo por España.
Raúl de la Hoz animó a nuestros alumnos a seguir participando en estas iniciativas y a aprovechar todas las oportunidades de formación y movilidad internacional que ofrece la Unión Europea. Insitió en la importancia de estudiar idiomas y especialmente el inglés, ya que es una lengua que se utiliza como pivot en todo el mundo. Hablando castellano, inglés y francés , el entendimiento con personas de cualquier parte del mundo esta prácticamente garantizado.
Aprendimos curiosidades que nos dejaron con la boca abierta: en el Parlamento trabajan más de 7.000 personas y es prácticamente una ciudad con peluquería, supermercado y restaurantes. Muchos eurodiputados solo viven en Bruselas unos días a la semana y por eso, el Parlamento ofrece estos servicios. Pero, sobre todo, nos quedamos con una lección: en Europa, a pesar de las diferencias de partido, se trabaja codo a codo mediante el diálogo y la cesión para defender los intereses comunes. Y, en el caso de los eurodiputados españoles, los intereses comunes son los de España y hay un clima de mayor entendimiento que entre los diputados de distintos partidos en la política nacional.
El broche de oro: La Grand Place
Con la satisfacción del deber cumplido y el subidón de energía tras la visita, nos dirigimos a la Grand Place. Al bajar del autobús, el silencio se hizo por un momento: la belleza de sus edificios gremiales, el Ayuntamiento y la Casa del Rey es tan abrumadora que uno no sabe hacia dónde mirar. Es, sencillamente, una de las plazas más maravillosas del mundo.
Encuentros cruzados y una despedida especial
No queremos cerrar el diario de hoy sin contaros una coincidencia fantástica: mientras nosotros estábamos con Raúl de la Hoz, nuestros compañeros alemanes hacían lo propio con el eurodiputado alemán Andreas Glück. Al reunirnos después, sus impresiones eran tan positivas como las nuestras; ellos también fueron recibidos con una calidez excepcional, lo que demuestra que el espíritu de acogida en el Parlamento no entiende de fronteras.
Para celebrar este día de "sobresaliente", hemos organizado una cena de despedida con todo el grupo: alumnos y profesores de ambos países compartiendo mesa, anécdotas y risas. Mañana es la última jornada de los alemanes en Bruselas y, aunque nos da pena que se acerque el final de su viaje, aprovecharemos las últimas horas realizando una visita conjunta antes de que emprendan su regreso.
Ha sido una jornada de mucho aprendizaje e impresiones imborrables. Hemos entendido cómo funcionan las instituciones que rigen nuestro futuro y, para nuestra suerte, el tiempo nos ha dado una tregua: aunque el cielo amenazaba con lluvias mucho peores, nos ha permitido disfrutar de la ciudad sin mojarnos demasiado.
Nos vamos a descansar con la sensación de que este viaje está uniendo al grupo más que nunca. Mañana seguiremos descubriendo los secretos de esta maravillosa Bruselas.
¡Hemos cruzado otro puente!
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