Lunes 4 de mayo: ¡Adiós Mannheim, Bonjour Estrasburgo!

From Strasbourg By the teachers

Hoy el despertador ha sonado temprano. A las 7:00 ya estábamos desayunando, sábanas bajadas y picnic preparado. Tras un último paso por el instituto para que los alumnos asistieran a algunas clases, nos despedimos de Mannheim para poner rumbo a Francia junto a nuestros colegas alemanes.

El "caos" de los trenes y la llegada a Francia

Como bien nos advertía Dominik, hemos comprobado en carne propia la famosa (e inesperada) impuntualidad de los trenes alemanes. El trayecto fue una pequeña odisea: pasajeros reubicados de otros trenes habían ocupado nuestros asientos reservados. Hubo que insistir con firmeza entre "malas caras" ajenas, colocando las maletas  con el tren en marcha y los vagones repletos de gente. ¡Un ejercicio de fuerza y paciencia!

Ya en Estrasburgo, mientras viajábamos en el tranvía, vivimos una anécdota entrañable. Una señora portuguesa reconoció nuestro idioma y charló en francés con Yolanda y Alejandra. Al verlas, confundió a Yolanda con la madre de Alejandra... ¡y razón no le faltaba, porque después de tantos días ya somos como una gran familia!

Un albergue con "encanto" (y escaleras de caracol)

Tras 15 minutos de caminata con maletas a cuestas, llegamos al Auberge de Jeunesse. Un albergue de juventud puro y duro. La recepcionista nos deseó a nosotras las profes, “Bon courage! “. En el reparto de habitaciones nos tocó la "suerte" del segundo piso: sin ascensor, claro,  y por una escalera de caracol. Llegamos a la habitación casi reptando y sin resuello, pero con el humor intacto y al entender el mensaje de la recepcionista ( junto con el cansancio acumulado) nos dio un ataque de risa.

Un pie en cada país: La Passerelle des Deux Rives

La magia de las fronteras ausentes


Antes de adentrarnos en el centro, visitamos la Passerelle des Deux Rives. Este puente es un símbolo precioso de la unidad europea: une Estrasburgo (Francia) con Kehl (Alemania) sobre el río Rin. Es un lugar mágico donde, literalmente, puedes posar con un pie en cada país. Las vistas son espectaculares y, por supuesto, no faltó la sesión de fotos de rigor.

El encanto de la Petite France y Notre-Dame





Estrasburgo nos recibió con su mejor cara. Paseamos por la Petite France, el barrio más pintoresco de la ciudad, donde las casas de entramado de madera de los siglos XVI y XVII se reflejan en los canales del río Ill. Es un escenario de cuento que nos llevó directos a la Catedral de Notre-Dame. Esta joya del gótico, construida en piedra arenisca rosada (la misma que vimos en Frankfurt), fue durante siglos el edificio más alto del mundo y su fachada es, sencillamente, una obra de arte.



Baloncesto y el "misterio" de la energía

Tras un helado por las calles del centro y una cena reparadora a las 19:30 (pasta, ensalada y fruta, ¡muy bien recibida!), ocurrió un fenómeno digno de estudio. Esos alumnos a los que parece que tenemos que empujar durante el día por el cansancio, recuperaron mágicamente la energía tras cenar.

Por fin pudieron tocar un balón. No era de fútbol, sino de baloncesto. Se midieron contra unos rivales unos 4 años mayores y, aunque perdieron, ¡dieron la cara hasta el final! ¡Bravo por ellos!

El veredicto del reloj de Sandrine

Para terminar el día entre risas, Sandrine consultó su reloj de actividad. Según el dispositivo, hoy había tenido solo "15 minutos de actividad física intensa". Teniendo en cuenta las maletas, las escaleras de caracol, las caminatas y los transbordos, ¡nos hemos reído por no llorar! Si eso no es actividad intensa, ¡no sabemos  lo que  es!

Mañana nos espera el Parlamento de Estrasburgo. 


 Y ya nos han contagiado nuestras alumnas: ¡pose juvenil!








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