Jueves 7 de mayo: Despedidas, leyendas y el encanto final de Bruselas
By Yolanda and Sandrine from Brussels
Hoy el despertador ha tenido un sabor agridulce. Nos hemos levantado con energía en el albergue, pero sabiendo que era nuestra última mañana junto a nuestros compañeros alemanes.
Juan, de camino al autobús
Biodiversidad y el último abrazo
¡Incluso viajamos a la prehistoria entre esqueletos de dinosaurios y colecciones de animales de todo el mundo!
A las once de la mañana, llegó el momento que no queríamos que llegara. En el corazón del museo, el grupo de Mannheim nos sorprendió con un detalle precioso: repartieron a cada uno una foto con los mejores momentos que hemos compartido.
Entre firmas en las fotos y abrazos apretados, las caras reflejaban esa mezcla de pena por la separación y alegría por los lazos creados. ¡Hasta pronto, compañeros!
El niño que salvó a una ciudad y sus mil trajes
Tras despedir a los alemanes y terminar de ver el museo, pusimos rumbo a la zona de la Grand Place para disfrutar de una comida en el corazón de la ciudad. Después, fuimos a saludar al ciudadano más famoso de Bruselas: el Manneken Pis.
Cuenta la leyenda que este pequeño niño salvó a la ciudad de un gran incendio de la forma más natural posible, y hoy es todo un icono. En su museo, los alumnos alucinaron con su vestuario: ¡tiene trajes de todo el mundo! Descubrieron paneles interactivos donde aparece vestido de hawaiano, de Elvis Presley, de torero y, para sorpresa de muchos, ¡hasta con la equipación del Atlético de Madrid!
Cómics, chocolate y tiempo libre
De camino a la catedral, pasamos por algunos murales de la ruta del cómic, fotografiándonos con los impresionantes murales que decoran las fachadas de la ciudad. Bruselas es una ciudad que te atrapa por los ojos (¡y por el estómago!): sus escaparates de gofres, chocolates y pasteles son una tentación constante.
Con las tareas hechas, llegó el ansiado tiempo libre para las últimas compras. Como el "espíritu de madres" no se nos va, organizamos grupos y les pedimos dar señales de vida cada hora, y nosotras con el móvil en mano por si acaso. Mientras ellos buscaban recuerdos, nosotras aprovechamos para reservar una cena diferente en un restaurante mexicano: la selección se hizo por votación: "Democracia en acción". 15 votos a favor.
Magia nocturna y pompas de jabón
Después de cenar, no pudimos resistir la tentación de volver a la Grand Place, que teníamos a solo cinco minutos del albergue. Ver los monumentos iluminados es una experiencia mágica. Allí, entre las últimas fotos y los vídeos para TikTok, vivimos un momento especial rodeados de grandes burbujas de jabón que flotaban en el aire nocturno. El artista hacía participar al público en su espectáculo y uno de los nuestros tuvo la suerte de disfrutar de unos segundos de gloria que quedaron inmortalizados en nuestras pantallas y en nuestra memoria. Fue un broche de oro lleno de luz y risas.
Ahora, de vuelta en el albergue, toca enfrentarse a la realidad: cerrar la maleta definitivamente. Mañana emprendemos el largo viaje de regreso a casa. Nos vamos con la maleta más llena y el corazón repleto de recuerdos y emociones inolvidables.

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