Día 3: Inmersión en Mannheim, compromiso verde, espaguetis dulces y una "polizona" irresistible…
Nuestro primer día completo en Mannheim ha sido una verdadera lección de autonomía, convivencia y compromiso. El día comenzó con los alumnos del albergue descubriendo el funcionamiento de la cafetería alemana, donde la libertad y la autonomía son las protagonistas.
Más allá del variado buffet (frutas, embutidos, quesos...), hoy los chicos han tenido un reto extra: preparar su propio picnic. Cada uno diseñó su almuerzo a medida: un bocadillo al gusto, fruta y una bebida de té con sabor a melocotón. Con la mochila lista, pusimos rumbo al instituto.
Un 1 de mayo muy "currado"
Hoy ha sido un 1 de mayo muy “currado” y, paradójicamente, hemos celebrado el Día del Trabajo de la mejor manera posible: ¡trabajando! La jornada comenzó con una visita guiada por las instalaciones en el instituto alemán. Nos ha sorprendido su filosofía: espacios pensados para el bienestar, taquillas de colores elegidas por los alumnos, diseño de los aseos de los alumnos elegidos por votación entre los alumnos con temática de su interés: baloncesto, rascacielos…y una desconexión real (¡con taquillas para móviles!).
El plato fuerte fue el trabajo de campo. Los alumnos se lanzaron a las calles para investigar la realidad local bajo una pregunta clave: ¿Es Mannheim una ciudad verde o de hormigón?
Divididos en grupos mixtos de españoles y alemanes, se convirtieron en auténticos reporteros:
Encuestas a pie de calle: Superaron la vergüenza para entrevistar a los ciudadanos (¡en inglés y alemán!) sobre sostenibilidad.
Comparativa internacional: Analizaron las diferencias entre lo que veían en Mannheim y su realidad en España.
Creatividad en equipo: Tras recoger los datos, intercambiaron impresiones para diseñar pósteres informativos.
Presentación oral: A pesar de los nervios de hablar en público en un idioma que no es el suyo, defendieron sus conclusiones con una profesionalidad admirable. Un trabajo en equipo de diez.
Pero no todo fue trabajo. Tenemos que confesar que en la lista oficial somos un número, ¡pero en realidad viajamos uno más! Hemos descubierto a una polizona irresistible que se ha colado en el grupo: Pusa.
Es tan encantadora que ha conquistado a varias alumnas, quienes la cuidan mejor que si fuera de la realeza. Pusa no solo viaja sin billete, sino que disfruta de mimos constantes y una atención VIP que ya quisiéramos los demás. ¡Es, oficialmente, la reina del viaje!
Después de tanto esfuerzo, llegó la recompensa: el Spaghettieis. Es un helado típico de Mannheim que parece un plato de espaguetis. Entre risas y fotos a los platos, saboreamos el éxito del día.
Como en todo viaje, los planes cambian: terminamos el helado y nos tocó "entrenar" para el maratón, volviendo casi corriendo al albergue para no perder la cena. A las 19:30 ya habíamos cenado, lo que nos regaló un tiempo libre precioso para disfrutar de un atardecer veraniego increíble junto al río.
Regresamos a descansar con la satisfacción del deber cumplido y el corazón lleno de nuevas experiencias. ¡Otra prueba superada!
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