14.000 pasos, 11 horas de viaje y un empate del Atleti: El gran desembarco en París

Nuestro viaje comenzó bajo el cielo estrellado de El Burgo de Osma, con el despertador sonando a las 03:30 de la mañana. A pesar del sueño, los 14 alumnos y los 2 profesores emprendimos el camino con la emoción propia de quien sabe que está a punto de vivir algo único.

Tras un trayecto por carretera, llegamos a Hendaya a las 09:00, con el tiempo justo para enlazar con nuestro tren a las 09:33. Sin embargo, la aventura francesa nos recibió con un imprevisto: en la estación de Burdeos, mientras nuestro tren debía acoplarse a otro convoy, se activó el protocolo de seguridad Vigipirate debido a una maleta olvidada. La intervención de la policía y los bomberos franceses, aunque demoró nuestra llegada una hora, nos sirvió para explicar a los alumnos la importancia de la seguridad y los protocolos internacionales en Francia.


Llegamos a Montparnasse con ganas de acción. Decidimos caminar hasta el albergue 3Ducks; después de tantas horas sentados, ese aire fresco y el movimiento de piernas fueron el mejor remedio contra el cansancio. Una vez allí, liberados del peso de las maletas (que, pese a nuestros consejos de viajar ligeros, ¡seguían siendo un desafío logístico!), pusimos rumbo al corazón de Montmartre.


De la altura del Domo al recogimiento del Sagrado Corazón

En lugar de esperar la larga cola del funicular, el grupo demostró su energía subiendo a pie las escaleras hasta la Basílica del Sacré-Cœur. Pero el verdadero reto vino después: los escalones hacia el Domo. Desde allí arriba, París se despliega en toda su inmensidad. Ver la "Ciudad del Amor" desde las alturas nos hizo sentir pequeñitos ante la historia, una experiencia que maravilló a todos los



Al bajar, la basílica nos regaló un momento de paz. Coincidimos con una misa donde el canto de una monja y la liturgia en francés envolvieron el ambiente. Independientemente de las creencias de cada uno, el mensaje de paz resonó con fuerza. En un contexto global donde los conflictos han vuelto a estallar, ese silencio compartido adquirió un significado más intenso y preciado para el grupo.


Sabores parisinos y convivencia

Para reponer fuerzas, Google Maps nos guió "al galope" hasta la famosa panadería de Marinette. Con algún dulce en la mano, recorrimos la emblemática calle Lupin de vuelta hacia la zona del albergue.


El cansancio ya hacía mella: 11 horas de transporte y más de 14.000 pasos pesaban en las piernas. Aunque algunos miraban de reojo el marcador del partido entre el Atlético de Madrid y el Arsenal, la prioridad era la cena. La suerte estuvo de nuestro lado: en el primer restaurante cercano al albergue nos acogieron a los 16 con una hospitalidad envidiable para ser las 21:00. Disfrutamos de una cena "de lujo" con pizzas, pasta y postres que nos dejaron con la "repostera" llena y una sonrisa en la cara.



Balance de la jornada

Terminamos el día en el 3Ducks, un albergue acogedor con un patio interior encantador. Los alumnos han respondido de maravilla: unidos, responsables y con un comportamiento ejemplar. Incluso para los futboleros el día acabó bien: el empate del Atleti supo casi a victoria.

Tras una ducha reparadora y un desayuno posterior de ensueño (con sus croissants, pan tostado y de todo para todos los gustos), nos fuimos a la cama con un excelente sabor de boca. Las pilas están cargadas; mañana nos espera la Dama de Hierro.



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